Este es su fuego

Hacer un juego de palabras entre el nombre de la banda y la calidad de su música sería una obviedad, pero la realidad indica que Los Tremendos tuvieron un debut discográfico acorde a su denominación.

La banda, que surgió como soporte para su cantante Ivo Ferrer, se ha convertido en una revelación en el mundo del under y levantó la bandera del indie, un tanto bastardeada luego de múltiples intentos por seguir esa línea proponiendo terrenos menos explorados.

Una voz bien característica, acompañada por armoniosas voces femeninas y un interesante juego entre el bajo, el teclado y la batería hacen de base sonora par un sinfín de cambios de tiempo, ritmo y onda, pero nunca de esencia por parte de la guitarra el bandoneón y el acordeón.

Es que si algo necesitan hoy por hoy las bandas para destacarse es un sonido único, que sea difícil de comparar con algo ya escuchado pero que al mismo tiempo no sea demasiado diferente como para que al público se le haga familiar.

El Poder del Rayo Sagrado cumple con todas estas premisas. Con momentos de explosión indie, tintes funkys, progresivos, baladezcos (?) o incluso circenses-oscuros la banda logra transmitir cierta alegría y ternura al tiempo que demuestra fuerza y cierta aura de ritual.

Para ser una banda de varios integrantes sorprende que todos puedan lucirse, pero así es. Sacando las bases de teclados-bajos-batería que son constantes en el disco, los 4 vocalistas (contando al rapero. Sí, hay un rapero), el bandoneonista, la acordeonista y el guitarrista tienen sus pasajes en los 10 tracks.

Las letras acompañan a la perfección esta generación de clima, con temáticas variadas que muestran el lado más sensible, el más sociable y el más místico de la banda con fuerza, mensaje y una cierta aura de oscuridad en ciertos momentos, lo que termina volviéndolo atrapante.

Durante el clímax del disco, que se da en el quinto track los integrantes cantan al unísono “este es nuestro fuego”, una especie de resumen perfecto de la intención del disco que aunque no es conceptual, realmente logra transmitir el poder del rayo sagrado.

 

Nacho Casserly

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La seducción de Evita

La Historia en los ya lejanos noventa no era la misma que ahora en Argentina. No porque se hayan hecho descubrimientos que hayan variado lo que conocíamos, sino porque las distintas corrientes historiográficas han cambiado nuestra forma de ver determinados hechos y personajes.

 

Es muy probable que Tomás Eloy Martínez no estuviera enterado de esto cuando escribió Santa Evita, novela célebre que para la crítica especializada es, incluso, la obra cumbre del autor argentino.

Nutrido de un trabajo historiográfico notable pero también de una calidad narrativa que potencia la trama ficcional, la historia va desde los últimos días de la bastarda Eva Duarte hasta los contratiempos de su embalsamado cadáver en el exterior.

Son tres las líneas narrativas que Martínez utiliza en paralelo. Por un lado, como ya dijimos, los últimos días de la mujer del General Perón y el destino de su cuerpo perfectamente embalsamado por el español Pedro Ara. Por otro, los recuerdos de su vida, desde su infancia campesina pasando por su fracaso en el mundo artístico y, como tercer línea, el trabajo posterior que el autor realiza para recopilar la información luego vertida en la obra.

 Esta forma de desarrollar la trama logra mostrar al mismo tiempo todas las virtudes de la misma. Por un lado introduciendo al lector en la enrrollada trama de la conversión de Evita de ser humano en mito, y por el otro, las secuelas, repercusiones e impresiones (algunas rales, biográficas y otras completamente ficcionales) que la historia misma fue dejando en sus protagonistas.

 El punto del crisol narrativo entre los datos biográficos-periodísticos y los ficcionales es el que más ha dado qué hablar en la novela. Tomás Eloy Martínez jamás ha querido aclarar que datos son reales y cuáles no en el escrito, y esto es lo que rodea de misticismo a la obra y a su personaje principal, ya que varios sucesos son difíciles de creer si no se ponen en un contexto casi paranormal.

Lo increíble del texto, también, reside en que así como todos los involucrados en la historia terminan cayendo ante la fascinación por este enigmático personaje que resulta ser Evita, nosotro, los lectores, también quedamos involucrados en ese misterio, queriendo develarlo, encararlo o cuanto menos queriendo estar involucrados en tal atrapante fascinación por un cadáver.

Hay quienes dudas, y suscribimos desde aquí, que la novela no funcionaría del mismo modo si la historia no trata justamente de Eva Duarte de Perón. Es que aquel movimiento y aquel distintivo personaje de la historia argentina despiertan una pasión y un amor-odio que te hace seguir con atención página por página.  

 

Nacho Casserly

El grito visceral de Nirvana

Casi 3 años clavados pasaban desde Nevermind, disco que puso a Nirvana en el mapa, disco que sirvió como bandera para una generación autodenominada “Generación X” y más importante, disco que subió la apuesta para las bandas de lo que llamaríamos grunge como Soundgarden, Pearl Jam, Alice in Chains, Dinosaur Jr, Stone Temple Pilots y la lista sigue.

Entonces; ¿Qué tiene que hacer la banda que subió la apuesta con su próximo disco? Fácil, irse de la mesa. El 21 de Febrero de 1993 saldría a la luz In Utero, el tercer y último disco de la banda liderada por el ahora difunto Kurt Cobain. Producido por Steve Albini, conocido por trabajos con bandas como Pixies, Tar y Urge Overkill entre otras; In Utero tiene un sonido que remonta a la era Bleach. Nirvana siempre sonó como una tormenta, pero con In Utero estás dentro de la tormenta. Escuchar este disco con auriculares implica sentir el feedback de Cobain chillar como cuando chilla un pizarrón (Ouch!), escuchar la batería tan invasiva de Grohl como si estuviera retumbando en el fondo de tu cabeza; sentís que este huracán de distorsión está por hacer que tu casa vuele a la mierda. La corrección de “errores” de sonido en este disco en mínima, y es lo que le da al mismo mucho de su personalidad.

Pero como muchas tormentas, estas no son capaces de generar cierto nivel de intensidad durante extensos periodos de tiempo; la diferencia de esto con respecto a Nirvana es que ellos desean soltar un poco el acelerador. Temas como Dumb, Pennyroyal Tea y la gran All Apologies son  canciones que a pesar de estar dentro de las “lentas” de la banda, son por lejos lo mejor de este disco. Pero eso no implica que lo salvaje no tenga mordida;  Serve the Servants, Frances the Farmer Will Have Her Revenge on Seattle y las icónicas Rape Me y Heart Shaped Box demuestran que la mordida es bien fuerte y deja marcas.

En conclusión, In Utero es el clímax ideal para una carrera tan corta como la de Nirvana, la combinación de temas hito a-la- Nevermind y  la crudeza digna de Bleach, hacen de este un disco que tiene el cuidado de una madre y la ferocidad de un lobo.

Tom Fernandez 

Kendrick Lamar: Narrador de una época

Kendrick Lamar se ha convertido en muchísimo más que un rapero. Si en 2013 había sorprendido para bien con el lanzamiento de Good Kid, M.A.D. City, la salida de su último disco, To Pimp a Butterfly, lo terminó de acomodar en la élite musical del mundo.

 

Es que a un tipo con todas las cualidades para triunfar en el mundo del hip-hop, el nacido en Compton le ha sumado una composición y producción descomunales a lo que ya ha sido catalogado como “histórico” en cuanta reseña podamos leer.

Esos tres años que Lamar se tomó entre un disco y otro no fueron mero capricho artístico a lo Kanye West, sino más bien una verdadera búsqueda por lograr objetivos altos. La placa no sólo es ineludiblemente la mejor en su género, sino que se anima a más modernizando 50 años de música negra estadounidense y reivindicando géneros clásicos como parte intrínseca de la historia nacional de Estados Unidos.

Desde una obra completamente conceptual, que parece narrar las vivencias de los negros (para adentro y para afuera) con arduas instrumentaciones y cierta complejidad narrativa (la presencia de dos interludios y varias sub-historias lo muestran) Kendrick Lamar parece decir presente cuando más se le exigía.

El contexto lo ameritaba (crisis racial y los raperos como figuras públicas de alto perfil apuntadas por la sociedad) y él se hace cargo de la pelota devolviendo un perfil completo de la situación. El disco narra la historia de EE.UU pero también la propia de Lamar, cuestión que se ve en un discurso que se va dando de a pinceladas y termina revelandose en Mortal Man, tema en el cual tiene una conversación con el fallecido Tupac Shakur.

 I remember you was conflicted, misusing your influence. Sometimes i did the same, abusing my power, full of resetment narra Kendrick Lamar en varios pasajes y también en el discurso dirigido a 2pac, pero también dirigido a él mismo y a toda la comunidad de pandilleros y raperos negro de EE.UU. Las cosas se están yendo de mambo y él tiene que decirlo.

Desde lo musical es irreprochable. Como dijimos, se pasea por el funk, el soul, el blues, el reagge y hasta el rock, con invitados gigantes de la talla de Snoop Dogg, Bilal, Anna Wise y hasta el mismísimo George Clinton (palabras mayores), que se hacen presentes para darle aún más entidad al asunto.

Desde lo letrístico no se queda nada atrás. Sus canciones son contundentes, y se van de lo personal a lo político o social con una simpleza asombrosa. Se anima a hablar con Dios y con el Diablo en diferentes canciones (How Much a Dollar Cost y For Sale? respectivamente) y hasta a llegado al punto de tener canciones que representan a las dos corrientes de lucha por los derechos negros: The Blacker The Berry como Malcom X y I como Martin Luther King.

 To Pimp a Butterfly es un disco completamente atemporal, de esos que se podrán escuchar toda la vida sin perder presencia. Es un disco inteligente, político, sentimental, en contacto con la tradición musical pero aún así moderno y aventurado sin ser obvio o sermoneador. Es simplemente una obra maestra.

Nacho Casserly