La dualidad como bandera

Los 1915 hacía rato ya que venían mostrando cosas muy interesantes, pero es con su primer larga duración que la banda de San Isidro termina de imponer un estilo y una forma propiamente dicho partiendo de, justamente, la indefinición del estilo y la forma.

Y no es que DUAL sea un disco amorfo en el cual no se entienden las partes y los procesos sino todo lo contrario. Es una obra constituida de manera brillante en la cual el quinteto demuestra tener pleno control sobre varios géneros y climas a la vez, constituyendo un viaje de 37 minutos.

Las expectativas por el disco fueron altas ya que los miembros de la banda venían prometiendo, en público y en privado, un cambio rotundo respecto de los dos EP que habían lanzado en los años anteriores y que los mostraban más cerca de un rock progresivo con tintes spinettosos.

Y la banda lo logra con creces, pasea por el rock progresivo y pesado, sí, pero tambièn por ciertos aires funkys, electrónicos, poperos y de “canción” rock-pop que acompañan en sintonía perfecta la furia, la calma y las andanzas vocales de Cruz Hunkeler, su voz y guitarra principal.

La batería (Jeremías Alegre) y el bajo (Alejo Freixas) se entienden a la perfección formando un bloque sólido desde el cual construir la obra, las guitarras (Cruz y Gonzalo Casalinuovo) se entrelazan de manera perfecta (la incorporación de un segundo guitarrista se vuelve el mayor acierto de la banda y del disco) y el teclado (Federico Norzi) es lanzado a lo Messi a ser libre y hacer lo que mejor sabe.

El concepto del disco es claro y está marcado desde el título hasta la elección del tracklist. Bailable, innovador y mostrando una soltura poco conocida en la anterior etapa de la banda y progresiva y furiosa en la segunda etapa de un disco separado claramente por la canción que le da nombre a todo: Dual.

La lírica es, quizás, uno de los puntos más altos del disco teniendo en cuenta su casi nula participación en la banda antes del disco. Dual inaugura la versión de letrista y cantante de Cruz Hunkeler sorprendiendo desde la poesía de las palabras pero también desde las tonalidades y la búsqueda sonora en otro gran acierto de la composición y la producción.

Para quienes buscan algo novedoso y despojado de esas leyes genéricas en donde la banda debe cuadrarse en un género solo para poder subsistir, sepan que en 1915 encontrar eso que están buscando y también una bocanada de aire fresco y una curiosidad y ganas de innovar realmente necesaria en la escena de hoy.

Nacho Casserly