la otra cara de Kendrick Lamar

El paso de To Pimp A Butterfly marcó un antes y después no sólo en la carrera de Kendrick Lamar sino también, me atrevo a decir, de la cultura negra en general, como contamos acá. El problema fue que luego de esa obra barroca, había mucha expectativa e incertidumbre sobre qué sería de DAMN. el sucesor.

Y la respuesta colmó las expectativas e incluso concluyó en la puerta a nuevas facetas en la carrera del carismático MC de Compton. DAMN. es un disco que podría ponerse en contraposición a TPAB. Si el anterior había sido una obra barroca, compleja, planeada al detalle y realmente difícil de entender en una primera escucha, su sucesor es simple, casi minimalista pero no por eso menos intrincado en su mensaje y profundo en sus palabras.

Las bases marcan que Lamar sabe como se escucha el Hip-Hop de estos tiempos, casi que rozandose por momentos con el trap y con samples que juegan más con lo que dice que con lo que se escucha, van al hueso constantemente y le sirven de colchón al MC como para mostrar que rapeando es, técnicamente, estéticamente y líricamente uno de los mejores de la Historia.

Tan holgado se lo nota al oriundo de Compton en su nueva obra que incluso se da el lujo de regalar basbes poperas, traperas, raperas de la nueva escuela a doble tiempo y cuatro cuatros. Sí, Kendrick se pasea por el género y aledaños inclusive haciendo una canción a lo Drake, demostrando que domina todos los campos.

Uno de los puntos más altos del disco, de todas formas, son los invitados. Tres artistas participan de DAMN. y todos lo hacen en la segunda parte del disco. Rihanna le inclina la balanza hacia el pop pero acercándose al Hip-Hop en una combinación que se sabía perfecta, Zaccari sorprende y suaviza a un Kendrick picante durante todo el disco y U2 para sorpresas de todos interpreta un tema picante contra la policía que no muestra fallas.

Justamente las letras son, como en cualquier otro disco de Lamar, el punto de excelencia. Gracioso, ocurrente, crítico, informado, desganado, divertido, inteligente, atinado y hasta osado. Kendrick Lamar destila durante todo el disco muchísima bronca y crítica no sólo hacia la sociedad norteamericana y la clase política sino incluso hacia si mismo con las dosis justas en cada momento.

DAMN. es en cierto punto una oda al enojo y la resignación (el panorama un poco lo amerita) pero es un también un disco en el cual el MC despliega el concepto de las emociones ligadas a lo personal pero también al contexto en el cual nos movemos y nos toca desenvolvernos. Una clase magistral de conciencia, estilo y puntería para tirar postas.
Está claro que el disco es el sucesor perfecto de To Pimp A Butterfly. No intenta superarse sino explorar otros caminos reafirmando un mensaje claro y contundente con la misma técnica y profesionalidad mostrada en obras anteriores. Disco para enojarse, escupir mierda por un rato y poder disfrutar del mejor rapero de la época.

 

Nacho Casserly 

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