La vida según Waters

El ex bajista y una de las mentes que creó Pink Floyd está no enojado. Está furioso. Y es en esa furia y en esa desesperación respecto al mundo que lo rodea es donde el músico brilla con intensidad. Is this the Life We Really Want?

Es su tercer trabajo solista, y tal vez el primero que realmente suena a algo que se espera de él. Aunque no todo debe ser mérito propio, la decisión de trabajar con un músico/productor como Nigel Godrich (conocido por su trabajo con Radiohead) también debe haber sido un faro en la dirección correcta para Waters.

Es un disco que suena a lo mejor que hecho Waters en sus años de Pink Floyd, hasta incluye los tradicionales sonidos que no forman parte de la canción, como carraspeos, helicópteros y explosiones, pero que son parte esencial de la genética de la canción; también presente como se suele acostumbrar, un hilo conector invisible que une con cierta continuidad los últimos temas del disco.

Trump, la Unión Europea, racismo y xenofobia, los excesos de consumo digital de nuestros días. Material definitivamente hay de sobra para trabajar y componer.

Aunque la preferencia siempre va a ser lo político, como buen activista y humano con opinión que es. The Last Refugee es el grito ahogado que pone foco en, como bien dice el título, los refugiados sirios. Picture That usa la frase “Imagínense un líder que no tenga un puto cerebro” Si todos pensamos en un gordo naranja con peluquín rubio, Waters definitivamente hizo bien su trabajo.

Aunque entre toda desesperación hay dos pequeños rayos de esperanza. Los temas Wait for Her, que es una oda al amor cotidiano y Part of Me Died, que parece ser una recapitulación de la vida del propio Waters,parecen ser como el cable a tierra que tiene el bajista en este momento en su vida.

Roger Waters triunfa con su dolor, sabe canalizarlo de una forma en la que logra mutarlo en una pieza musical que sirve como reflejo para uno mismo y para la sociedad actual: ¿es esta la vida que realmente queremos?

 

Tom Fernández 

la otra cara de Kendrick Lamar

El paso de To Pimp A Butterfly marcó un antes y después no sólo en la carrera de Kendrick Lamar sino también, me atrevo a decir, de la cultura negra en general, como contamos acá. El problema fue que luego de esa obra barroca, había mucha expectativa e incertidumbre sobre qué sería de DAMN. el sucesor.

Y la respuesta colmó las expectativas e incluso concluyó en la puerta a nuevas facetas en la carrera del carismático MC de Compton. DAMN. es un disco que podría ponerse en contraposición a TPAB. Si el anterior había sido una obra barroca, compleja, planeada al detalle y realmente difícil de entender en una primera escucha, su sucesor es simple, casi minimalista pero no por eso menos intrincado en su mensaje y profundo en sus palabras.

Las bases marcan que Lamar sabe como se escucha el Hip-Hop de estos tiempos, casi que rozandose por momentos con el trap y con samples que juegan más con lo que dice que con lo que se escucha, van al hueso constantemente y le sirven de colchón al MC como para mostrar que rapeando es, técnicamente, estéticamente y líricamente uno de los mejores de la Historia.

Tan holgado se lo nota al oriundo de Compton en su nueva obra que incluso se da el lujo de regalar basbes poperas, traperas, raperas de la nueva escuela a doble tiempo y cuatro cuatros. Sí, Kendrick se pasea por el género y aledaños inclusive haciendo una canción a lo Drake, demostrando que domina todos los campos.

Uno de los puntos más altos del disco, de todas formas, son los invitados. Tres artistas participan de DAMN. y todos lo hacen en la segunda parte del disco. Rihanna le inclina la balanza hacia el pop pero acercándose al Hip-Hop en una combinación que se sabía perfecta, Zaccari sorprende y suaviza a un Kendrick picante durante todo el disco y U2 para sorpresas de todos interpreta un tema picante contra la policía que no muestra fallas.

Justamente las letras son, como en cualquier otro disco de Lamar, el punto de excelencia. Gracioso, ocurrente, crítico, informado, desganado, divertido, inteligente, atinado y hasta osado. Kendrick Lamar destila durante todo el disco muchísima bronca y crítica no sólo hacia la sociedad norteamericana y la clase política sino incluso hacia si mismo con las dosis justas en cada momento.

DAMN. es en cierto punto una oda al enojo y la resignación (el panorama un poco lo amerita) pero es un también un disco en el cual el MC despliega el concepto de las emociones ligadas a lo personal pero también al contexto en el cual nos movemos y nos toca desenvolvernos. Una clase magistral de conciencia, estilo y puntería para tirar postas.
Está claro que el disco es el sucesor perfecto de To Pimp A Butterfly. No intenta superarse sino explorar otros caminos reafirmando un mensaje claro y contundente con la misma técnica y profesionalidad mostrada en obras anteriores. Disco para enojarse, escupir mierda por un rato y poder disfrutar del mejor rapero de la época.

 

Nacho Casserly 

La dualidad como bandera

Los 1915 hacía rato ya que venían mostrando cosas muy interesantes, pero es con su primer larga duración que la banda de San Isidro termina de imponer un estilo y una forma propiamente dicho partiendo de, justamente, la indefinición del estilo y la forma.

Y no es que DUAL sea un disco amorfo en el cual no se entienden las partes y los procesos sino todo lo contrario. Es una obra constituida de manera brillante en la cual el quinteto demuestra tener pleno control sobre varios géneros y climas a la vez, constituyendo un viaje de 37 minutos.

Las expectativas por el disco fueron altas ya que los miembros de la banda venían prometiendo, en público y en privado, un cambio rotundo respecto de los dos EP que habían lanzado en los años anteriores y que los mostraban más cerca de un rock progresivo con tintes spinettosos.

Y la banda lo logra con creces, pasea por el rock progresivo y pesado, sí, pero tambièn por ciertos aires funkys, electrónicos, poperos y de “canción” rock-pop que acompañan en sintonía perfecta la furia, la calma y las andanzas vocales de Cruz Hunkeler, su voz y guitarra principal.

La batería (Jeremías Alegre) y el bajo (Alejo Freixas) se entienden a la perfección formando un bloque sólido desde el cual construir la obra, las guitarras (Cruz y Gonzalo Casalinuovo) se entrelazan de manera perfecta (la incorporación de un segundo guitarrista se vuelve el mayor acierto de la banda y del disco) y el teclado (Federico Norzi) es lanzado a lo Messi a ser libre y hacer lo que mejor sabe.

El concepto del disco es claro y está marcado desde el título hasta la elección del tracklist. Bailable, innovador y mostrando una soltura poco conocida en la anterior etapa de la banda y progresiva y furiosa en la segunda etapa de un disco separado claramente por la canción que le da nombre a todo: Dual.

La lírica es, quizás, uno de los puntos más altos del disco teniendo en cuenta su casi nula participación en la banda antes del disco. Dual inaugura la versión de letrista y cantante de Cruz Hunkeler sorprendiendo desde la poesía de las palabras pero también desde las tonalidades y la búsqueda sonora en otro gran acierto de la composición y la producción.

Para quienes buscan algo novedoso y despojado de esas leyes genéricas en donde la banda debe cuadrarse en un género solo para poder subsistir, sepan que en 1915 encontrar eso que están buscando y también una bocanada de aire fresco y una curiosidad y ganas de innovar realmente necesaria en la escena de hoy.

Nacho Casserly

La nueva reina del Pop

Nadie podría jamás dudar de la capacidad artística de Beyoncé. El público la proclamó reina del Pop destronando a Madonna, la prensa no para de alabarla e incluso sus colegas se rinden a los pies de la artista texana que ya mostraba su talento en Destiny’s Child.

Tal es el punto de calidad de la nacida en Texas que Lemonade, su más reciente lanzamiento, logró tener dos grandes puntos de análisis de parte de la crítica. El disco es una declaración de crisis con su pareja (El productor y empresario Jay Z) pero es también una declaración del rol de la mujer negra en la sociedad estadounidense.

Inclusive, como si todo esto no fuera suficiente Lemonade cuenta, además de su versión clásica de audio, con una versión audiovisual en formato película con 12 partes (correspondientes claro está a los 12 tracks del disco) basadas en poemas de Warsan Shire, una poeta keniana de 27 años.

Con una docena de productores y escritores involucrados en el disco (se destacan Jack White, Diplo,  Ezra Koenig, Ben Billions, James Blake y  Just Blaze entre otros) uno podría creer que el mérito de Beyoncé es menor, pero cuando uno la entiende como directora e intérprete de la obra comienza a verla desde otro lugar.

Musicalmente el disco es un crisol de géneros. Pop, Hip Hop, Rock, Country, R&B e incluso Gosspel o Reggae visten las composiciones que incluso cuentan con sampleos de bandas como Led Zeppelin, King Crimson, Isaac Hayes o OutKast. Queda claro que Beyoncé comprendió el contexto en el que se está moviendo la música actual.

Y si musicalmente el disco ya es brillante, imagen lo que se dice sobre esta base. Íntima pero consciente de lo que sucede a su alrededor, el disco puede ser interpretado como una declaración de ruptura amorosa es cierto, pero quedarse ahí haría perder el foco del peso político e ideológico que comprenden las letras.

Entendiendo la opresión que viven los negros en EE.UU y el surgimiento de distintos movimientos feministas en todo el mundo, queda claro que Beyoncé no quiso mirar hacia otro lado al crear Lemonade y decidió utilizar su obra como bandera para defender los derechos de dichas minorías.

Emotivo pero duro y realmente bello en su creación, Lemonade parece ser la obra cumbre la nueva reina del Pop que parece no va a parar de sorprender con canciones que, aunque radio-friendly, no pecan de ser obvias, básicas o pre-fabricadas.

Nacho Casserly

Los Reyes del Indie

De tres flaquitos de bigote y voces agudas a ser una de la bandas con el disco mas esperado del año hay un camino repleto de amistades, singles y, sobre todas las cosas, buenas canciones.

Justo en el año en que la banda cumple 10 años, y rompiendo con una larguísima espera de 4 años sin lanzar un LP, Los Reyes del Falsete vuelven sin nunca haberse ido y con una maquina imparable de hacer hits, cruzados por la introspección, la fuerte amistad con Litto Nebbia y ese aire indie y jovial que los caracteriza.

Las expectativas y las dudas sobre como sonaría lo nuevo del trío de Adrogué eran muchas. Durante los 4 años que pasaron entre Días Nuestros y Lo Que Nos Junta habían lanzado infinidad de singles e incluso habían tenido miles presentaciones mas en vivo, pero ni una pista sobre este nuevo material.

Y la respuesta cumplió y hasta superó lo que se esperaba. Lo nuevo de Los Reyes pareciera ser una mezcla de La Fiesta de la Forma con Días Nuestros, o mas bien, pareciera ser una propuesta superadora. Al rock de guitarras y al Pop Indie de sus anteriores obras la banda le suma una sobriedad y maduración que se va viendo tema tras tema.

Tifa Rex, baterista de la banda, contó en una nota que la idea del disco era ser lo mas homogéneo posible, pero, en sus propias palabras, terminó por ser una cuestión mas bien conceptual. Esto podría ser caprichoso, pero no lo es. Lo nuevo de Los Reyes es un disco de 13 canciones que, a la mitad, queda partido por Legolandia.

A partir de acá se dan una sucesión de canciones que parecen ser un muestrario de la discografía de la banda. La canción fusión de Rock-Pop, el Pop-Indie con letra jocosa, incluso la balada y el rock mas potente dan pie a algunos de los mejores momentos del disco.

Pero no sólo desde este punto el disco puede entenderse como conceptual. Las letras de las canciones también parecen estar muy emparentadas entre sí. Entre canciones que hablan sobre ellos mismo y otras hablando sobre otros (O quizás ellos mismos desde afuera) el disco incursiona en cuestiones bien intimistas con muy pocas certezas, pero mucha contundencia.

Algo está claro, hace tiempo ya Los Reyes del Falsete han dejado de ser esos muchachos emparentados con el Indie Lo-Fi para ser, cruzados por la amistad de Litto Nebbia y una gran paciencia para trabajar el material, una potente y delirante banda hacedora de canciones.

Nacho Casserly

El hermoso lime de Jvlian

Los Jvlian son un lime. Sí, no hay palabra que los defina más que un hermoso lime, pero uno que lejos de ser insoportable de escuchar y apreciar, es un baldazo de agua fresca para un género que luego de lograr una explosión hace más de 20 años está renovando a sus referentes y a las formas de entenderlo.

Y es que si la sorprendente aparición de Kendrick Lamar con To Pimp a Butterfly en el exterior o la vuelta de rosca de Lo Pibitos con A Punto Caramelo acá no eran suficientes para entender que el rap estaba cambiando, Jvlian (Disco homónimo de la banda) llega para reafirmar la teoría con muchísimo estilo.

Con canciones que mezclan el rap más convencional y furioso con toques funkys, electrónicos y hasta cuatro cantantes por canción, los Jvlian intentan no aburrirse y no aburrir a quien escucha usando la lírica como el arma fundamental y los arreglos como frutilla del postre.

El detalle se encuentra en los interludios, canciones instrumentales con nombres entre paréntesis que no sólo funcionan como descanso para la intensidad que maneja la banda en sus canciones sino también como presentación de lo que se viene a continuación, con cambios sutiles pero necesarios en el sonido. 

Con el bajo y la batería (electrónica y acústica) como base fundamental para respetar al género, la banda decide lanzar al juego un teclado y dos sintetizadores. Así es, pocas guitarras y mucho contrapunto para acompañar una letra que, por momentos, parece volverse maratónica en algunos temas como Rap de L’mour o TIMMY (Algo así como un himno para la banda).

El disco, que para los cánones de los últimos años es un tanto largo se pasa volando por lo frenético de la banda. Las canciones en promedio no pasan los 4 minutos pero jamás bajan en la intensidad y, sin en algún momento parece hacerlo, es sólo para después volver a despegar en el paseo que resulta escucharlo.

En comparación a lo que uno creería que es la escencia del rap convencional, Jvlian no siempre retrata cuestiones reales en sus letras. Sus protagonistas han dicho que les aburre tener que escribir sobre lo cotidiano, lo cual los lleva a por momentos contar historias no tan verosímiles pero siempre bien construidas.

Si lo que buscan es un disco de dos raperos haciendo rimas olvídense, porque aunque las rimas están y son extremadamente buenas, los chicos de Jvlian decidieron limarla con sintetizadores y melodías que jamás te van a dejar al margen y que, después de la primera escucha, te van a dejar con ganas de más.

Directo en el plexo solar

En palabras de su autor, el Plexo Solar es el chacra de la energía emocional.  Toca a todos los órganos. Es donde se juntan y concentran los sentimientos. Pero no, no se preocupen, no hace falta ser un fanático de la energía para disfrutar del disco.

Hace tres años, Fede Cabral se lanzaba como solista con , una carta de presentación en la cual el compositor oriundo de Capital Federal metía un cambio de frente en relación a sus anteriores trabajos y mostraba una faceta más introspectiva y minuciosa en cuanto al sonido, cuestiones que aún hoy mantiene en su nuevo disco.

Con varios invitados que muestran la prolífica carrera del autor (Gori de Fantasmagoria, El Chavez), Plexo Solar combina el intimismo de su antecesor junto con una clara determinación de lanzar un disco apoyado instrumentalmente por una banda y una ampliación en cuanto a la búsqueda, que no se queda sólo en el detalle y utiliza más recursos.

Reafirmando un estilo propio, acercándose también a su última etapa en Sancamaleón, Fede Cabral se muestra mucho más maduro en la composición de la música y en la escritura de las letras. Toca lo místico y lo cotidiano, le canta al barrio (Florida Town), al desamor (La Mitad del Sentimiento) y su hijo (Río Bombón) sin desentonar.

 

El disco pasa por momentos acústicos, poperos, folk e incluso hip-hoperos, con cierta aura de hit permanente canción tras canción, algo que Fede no había explotado en sus anteriores trabajos como solista pero que sí había demostrado como cantante de Sancamaleón.

En una escena under dominada preferentemente por el rock indie y el Pop, Plexo Solar llega para ofrecer una perspectiva diferente y madura, con una propuesta difícil de encontrar en otros artistas locales y con una sinceridad en la puesta que pocas se ve en los lanzamientos de los últimos años.

Las letras suelen ser el otro punto alto de Fede Cabral y este disco no es la excepción. Con una energía siempre positiva por más que la temática no sea la más alegre, el autor deja siempre un buen mensaje que se impregna y queda grabado en tu cabeza para después cantarlo todo el día.

Si el Plexo Solar es el chacra de la energía emocional, el nombre realmente le cabe a la perfección a un disco que logra tocar las fibras y sentimientos más íntimos, dejándose escuchar pero también movilizando la cabeza y el corazón de quien lo escuche con atención.

Nacho Casserly

Disfruta del funk suburbano

En pleno 2015, cuando Uptown Funk era la canción más escuchada en todas las radios del mundo, alguien se atrevió a decir que Uptown Special, el disco de Mark Ronson era un one hit wonder. Vale la pena decirle a esa persona que estaba completamente equivocada.

Después del éxito de Back in Black (disco de Amy Winehouse) y el fracaso rotundo de Versions, el productor armó un disco que lo reivindica como productor y, sobre todo, como compositor.

Siguiendo conceptualmente la línea de Lo Pibitos y Kendrick Lamar, Ronson también logra un reposicionamiento y una reivindicación de la música negra a través de sus canciones. No es menor el dato de que Stevie Wonders es una de las inspiraciones del álbum y es quién lo abre y lo cierra.

En sí mismo, el disco es bastante ecléctico. Las canciones van de colgadas a movidas en un instante pero sin desentonar, como si de alguna manera todas fueran parte de la misma. Lo que predomina es un pegajoso ritmo de guitarra en todas las canciones y una excelente selección de intérpretes

Al ser el disco de un productor, no hay canción cantada por él. Se destacan Bruno Mars por Uptown Funk (No hay que pueda decirles que no sepan) y Kevin Parker que interpreta tres temas pero se destaca en Daffadoils (una mezcla excelente de funk y psicodelia electrónica). Además de ellos aparecen Keyone Starr en I Can’t Loose (Un soul groovero) y Andrew Wyatt con Heavy and Rolling (Canción que resume el disco).

El trabajo compositivo de Mark Ronson es impecable. Logra un acercamiento positivo entre la música negra y el electro-pop con un leve dominio del primero, a diferencia de lo hecho por Daft Punk en Random Access Memories. No sólo las guitarras se destacan, sino el finísimo trabajo de bajo y sintetizador para cerrar siempre un buen groove.

El detalle de las letras es curioso pero al mismo tiempo le suma mucho atractivo a la propuesta. A la hora de escribirlas, Ronson contó con la ayuda de Michael Chabón, Premio Pullizter en 2001 que se copó en dar una mano. Lejos de la arrogancia de Uptown Funk, las letras se pasean por muchísimas situaciones y estados de ánimo.

Dedicado a Amy Winehouse en palabras de Mark Ronson, Uptown Special es un disco que se pasea por la música negra trayéndola a nuestro tiempos y modernizandola sin perder jamás el espíritu. Si alguno creía que este era el disco de Uptown Funk, permítanme decirle que es muchísimo más que eso.

Nacho Casserly

El disco que coronó al Pop

Esta entre los mejores discos de la historia. Lo dicen los números al ser el disco más vendido, lo dice la prensa especializada que luego de 30 años lo sigue llenando de elogios y lo dice el público general que disfruta de los 9 hits que lo componen, del primero la último.

Thriller es el disco que corono a Michael Jackson como le rey del Pop. Es un disco que mezcla una instrumentación perfecta con el groove que marcó la década de los ochenta, sin perder esa esencia de música negra que Jackson traía desde su infancia.

La lista esta creada con total justeza. Comienza con una canción movida, clava dos clásicos mas baladezcos, te pasa por encima con tres aplanadoras de Pop-rock y luego hace un 2-1 entre balada y pop vieja escuela. En estos detalles se ve la mano del productor: Quincy jones.

La instrumentación, dijimos, es perfecta. Aun lejos del Pop en le cual predominan las maquinas, Michael Jackson creo el mejor disco del genero con una impresionante base de batería y bajo (quizás uno de los mejores bajistas de la historia) con la aparición de guitarras y sintetizadores que logran pasear por el funk, el soul, la balada y, ¿Por qué no? El hard rock.

Como si la genialidad del autor no fuera suficiente, el disco cuenta con participaciones estelares (sobre todo para la época) que terminan de darle la vuelta. Paul McCartney en The Girl Is Mine (Si, el ex Beatles) y Eddy Van Halen en Beat It lideran una gran lista de aportes por fuera del genero que le otorgaron amplitud al sonido.

Las letras son el otro punto que volvió mundial a Michael. “I’m a lover not a fighter” reza el todavía cantante negro en una declaración que parece vacía pero encerraba todo el espíritu musical del artista y también, todo lo que le público quería recibir de una mega estrella de la época.

Un disco que en plenos ochenta logra amalgamar estilos totalmente diferentes, que logra acercar a las emisoras radiales de música blanca y música negra (si, tal cosa exsitía y aún hoy existe) y logra otorgar un mensaje completamente pacífico pero no por eso naiff o inocente no podía tener menos reconocimiento que el que logro tan solo en el año de lanzamiento.

Thriller es, seguramente, el disco mas escuchado de la historia. De nueve canciones grabadas, siete fueron lanzadas como singles y estallaron en los rankings. Es ese disco que pueden escuchar tres, cuatro o hasta seis generaciones y, créannos, a todas les va a gustar.

 

Nacho Casserly

Este es su fuego

Hacer un juego de palabras entre el nombre de la banda y la calidad de su música sería una obviedad, pero la realidad indica que Los Tremendos tuvieron un debut discográfico acorde a su denominación.

La banda, que surgió como soporte para su cantante Ivo Ferrer, se ha convertido en una revelación en el mundo del under y levantó la bandera del indie, un tanto bastardeada luego de múltiples intentos por seguir esa línea proponiendo terrenos menos explorados.

Una voz bien característica, acompañada por armoniosas voces femeninas y un interesante juego entre el bajo, el teclado y la batería hacen de base sonora par un sinfín de cambios de tiempo, ritmo y onda, pero nunca de esencia por parte de la guitarra el bandoneón y el acordeón.

Es que si algo necesitan hoy por hoy las bandas para destacarse es un sonido único, que sea difícil de comparar con algo ya escuchado pero que al mismo tiempo no sea demasiado diferente como para que al público se le haga familiar.

El Poder del Rayo Sagrado cumple con todas estas premisas. Con momentos de explosión indie, tintes funkys, progresivos, baladezcos (?) o incluso circenses-oscuros la banda logra transmitir cierta alegría y ternura al tiempo que demuestra fuerza y cierta aura de ritual.

Para ser una banda de varios integrantes sorprende que todos puedan lucirse, pero así es. Sacando las bases de teclados-bajos-batería que son constantes en el disco, los 4 vocalistas (contando al rapero. Sí, hay un rapero), el bandoneonista, la acordeonista y el guitarrista tienen sus pasajes en los 10 tracks.

Las letras acompañan a la perfección esta generación de clima, con temáticas variadas que muestran el lado más sensible, el más sociable y el más místico de la banda con fuerza, mensaje y una cierta aura de oscuridad en ciertos momentos, lo que termina volviéndolo atrapante.

Durante el clímax del disco, que se da en el quinto track los integrantes cantan al unísono “este es nuestro fuego”, una especie de resumen perfecto de la intención del disco que aunque no es conceptual, realmente logra transmitir el poder del rayo sagrado.

 

Nacho Casserly